Todo comenzó una tarde de verano, estaba sentado con mis
amigos en la plaza, después de charlar un rato nos dio hambre y pensamos en ir
a comer unas donas, pero para nuestra desgracia resulta que en esta ciudad no había
ninguna tienda de donas ni mucho menos algún lugar un en que vendieran donas “decentes”.
Así que ese día tuvimos que conformarnos con comer pastel.
Unos días después se me ocurrió montar mi propio negocio
sobre eso, lo pensé durante un tiempo y decidí contarles a mis amigos mi idea,
ellos me apoyaron y comenzamos a trabajar por ello, poco a poco fui ahorrando y
mejorando mi idea.
Finalmente después de mucho esfuerzo, trabajo y recaudación logre
realizar mi sueño y así crear mi propio negocio para vender donas y otros
dulces a mi comunidad y mi ciudad.
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